palabra de honor

28 agosto 2010

¡Hasta la vista!

Filed under: Reflexiones — palabradehonor @ 6:14 pm

Hace un año y medio comencé a escribir en este blog. Han sido más de 60 entradas donde he podido plasmar sueños e inquietudes tanto literarias como vitales, siendo estas segundas mucho más importantes.

Ahora continuaré con las mismas motivaciones y con el proyecto de escribir mis pequeños textos, pero esta vez de puertas para adentro. Quizá un día, otro blog, con otras expectativas y con más vivencias a la espalda llame a la puerta.

Desde luego éste ha cumplido sobradamente con sus objetivos. Palabra de honor.

Gracias a todos y todas los que habéis pasado por aquí. Ya sabéis dónde encontrarme. Que os vaya bonito.

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PALABRA DE HONOR

Filed under: Amor,Reflexiones,Sueños — palabradehonor @ 6:13 pm

Palabra de honor que seguiré luchando por ese séptimo cielo de frambuesa. Que el miedo ya no me dominará. Que seré capaz de escribir cuando me quede sin tildes. Que no cambiaré la cuchilla de la navaja de Ockham. Que revisaré cada curso mis propuestas educativas. Que no pisaré sobre nenúfares. Que me sacaré el carnet de alpinista profesional. Que seguiré persiguiendo a los fantasmas que aún queden sueltos hasta aniquilarlos a todos. Que siempre tomaré el cafe nocturno. Que te taparé cuando haga frío. Que seguiré la senda de nuestro proyecto de cosas posibles. Que recordaré el olor de tu piel aun entre la lluvia. Que seré equilibrista, incluso a ciegas. Que encontraré palabras para pintar cada hoja blanca con la que me tope. Que buscaré experiencias que me llenen. Que creeré en ti sobretodas las cosas.

6 agosto 2010

HORROR VACUI

Filed under: Reflexiones — palabradehonor @ 9:04 pm

Miedo al vacío. Tú bien sabes de lo que hablo.

 No se puede navegar sin chaleco salvavidas, caminar sobre nenúfares o apagar las luces de cruce. Tampoco pedir zumo en un día de fiesta, ni bailar descalzos sobre las baldosas del baño.

Autoprotección frente a autodestrucción.

Partimos de esa necesidad, de ardua comprensión, en la que el dominio consiste en tejer una red que controle lo que tiene que controlar. Una maraña en la que el amor y los sueños son los principales cordajes. Una red capaz de maniatar a esas fuerzas negativas que se intentan  abalanzar sobre cualquiera de nosotros.

Pintura al temple contra la ansiedad. Tintes capaces de rellenar esas conexiones que a veces se agarrotan y nos traen por el camino de la amargura.

No hay nada como conocer el mecanismo de las cosas. En ellas mismas está la solución. Pero a veces no es suficiente, y se requiere otro empuje que te acabe de nivelar.

Qué bueno es encontrar esa pieza que completa el puzzle.

Tu puzzle.

3 julio 2010

VAGABUNDO

Filed under: Reflexiones — palabradehonor @ 7:22 pm

Entre tu ruido y tu calma todo se torna extremo. Sin silencios compartidos, ni palabras que hagan crepitar.

Blanco estéril.

Punto intermedio, en el que la nada se cruza, y yo me detengo a saludar.

Aquí te espero. Huidizo. Invisible. Agazapado. Con el ánimo coagulado y el deseo sudoroso.

Si tú no estás, prefiero quedarme a la intemperie.

12 junio 2010

A CIEGAS

Filed under: Intriga,Reflexiones — palabradehonor @ 1:36 pm

Mi hermano y yo estamos encerrados en una galería y no podemos salir. Es una de esas que se construyeron bajo el Guadarrama durante la Guerra Civil. Víctor el Gazapo, el Patas y Daniel, el de la Felisa, se han marchado corriendo y nos han dejado solos cuando llevábamos algo más de diez minutos andando hacia el interior.

 Ante la sorpresa inicial de que me dejaran acompañar a mi hermano en su prueba de iniciación (insistieron en que se trajera al ciego), me he distraído durante el recorrido y he perdido la cuenta de los cambios de dirección.

—¡A ver si él puede sacarte de aquí! —le gritó Víctor el Gazapo a mi hermano, mientras el sonido de sus pasos se perdía entre esta doble oscuridad.

Oscuridad en la que mi hermano es ahora el único ciego. Llevamos un buen rato perdidos y su respiración se va acelerando cada metro que avanzamos.  Después de la última vuelta por la galería, hemos ido a parar al mismo punto en el que estuvimos hace apenas un rato. Él, a pesar de ser tres años mayor que yo, me ha dejado toda la responsabilidad.

—Vamos, Manuel, que tú estás acostumbrado a las tinieblas, sácanos de aquí.

Su voz tiembla y las palabras parecen perder el equilibrio cuando me habla. Como cuando Daniel, el de la Felisa, cazó un pardal y le ató una cuerda a una de sus patas, y el canto del pajarillo se iba volviendo más débil según intentaba escapar.

Le apoyo la palma de mi mano sobre su hombro derecho, intentando calmar esas sacudidas que da de vez en cuando.

—Tranquilo, saldremos de aquí —le prometo.

Cuando estás acostumbrado a la ausencia de luz, que te encierren en una cueva no resulta una gran faena. Sólo me molesta ese olor ácido, como de azufre, que se me mete en la cabeza y no me deja pensar con claridad.

—¡Ves! Ahora a la derecha —le digo al reconocer un saliente en la pared por dónde antes nos equivocamos.

Voy leyendo la superficie de la roca, y compruebo poco a poco como varía la rugosidad en algunas zonas. Estoy bastante entrenado reconociendo cambios en las piedras. Cuando todos andan atareados en el campo, y yo ya he terminado mi labor (bobadas por las que mi madre se justifica para no dejarme solo en la casa) me encaramo a las peñas y voy palpando los cambios del liquen que las recubre.

—¿Falta mucho?

—Ya queda menos.

Intento recordar. Recto, como cien pasos, izquierda, izquierda otra vez, seguir de frente… y ahí perdí la cuenta por lo que intentar hacerlo al revés está resultando bastante difícil. Nos detenemos un momento.

—¿Te acuerdas de cuando me encerraste en el pajar del abuelo?

—Sí, eras bien chico aún.

—Y conseguí salir por una ventana.

—Sí.

—Pues hoy también lo haré.

Lo cierto es que me da miedo no poder sacarle de aquí. Cuando me pongo nervioso intento visualizar lo que quiero. Como hago siempre desde que aquél camión lanzara mi bicicleta despedida en el camino que cruza el collado. En este momento imagino con todas mis fuerzas la entrada de la cueva y cómo los rayos del sol comienzan a curtir mi piel.

—¿Vamos bien?

—Sí, paciencia hermano.

—No consigo ver nada.

—Es lo que tiene estar en una cueva.

Le siento más cerca que nunca de mi. El sudor resbala entre su palma y la mía. Como el unto del tocino en pleno estío. Un sudor que nada tiene qué ver con el de cuando la Adela me coge de la mano en nuestros paseos junto al cadozo grande.

Me echo mano al bolsillo para secarme con un pañuelo y entonces encuentro un par de caramelos que se escondían al fondo.

—¿Qué tienes ahí?

—Anda, toma uno de éstos —le digo dándole uno de ellos. A ver si se calma.

—Si padre te viera ahora mismo, estaría orgulloso de ti.

—Padre siempre pensó que yo sería una carga para todos.

Al decir esto el recuerdo de su llanto lánguido junto a la alacena viene a mi memoria, justo al poco de regresar del hospital de provincia.

—No digas eso, padre te quería con locura.

Pensar en todo ello me revuelve por dentro. Mastico el caramelo y un gusto a café se expande por toda mi boca. Avanzo con paso firme.

—Creo que estamos cerca. —sigo hurgando en el muro hasta que este termina— ahora a la derecha.

—Espera… se ve algo al fondo. ¡Luz, Manuel, Luz! ¡Estamos salvados!

Ahora es él quien toma la delantera. Me toma de nuevo de la mano, y caminamos a buen ritmo; me resulta difícil no tropezar. Me aprieta con fuerza, y desde este punto puedo sentir ya el aroma de la jara y el brezo.

—Lo conseguimos, Manuel, somos libres.

Tomo una bocanada y siento el aire nuevo entrando por mis pulmones.

—Ya eres uno de los suyos, hermano.

—¿De los suyos? ¡Se van a enterar esos tres tarambanas cuando les coja!

—Vámonos a casa, anda. Ya tendrás tiempo de ajustarles las cuentas.

Cogemos el sendero que lleva, ladera abajo, hasta el pueblo. Tengo ganas de llegar. Allí dejaré de sentirme, por fin, ajeno a lo que me rodea, y poder nuevamente recorrer la memoria de los caminos que me conducen hasta dónde quiero llegar.

2 junio 2010

FRÁGILES

Filed under: Reflexiones,Sueños — palabradehonor @ 9:25 am

Somos frágiles, es cierto; pero si no lo intentamos por miedo a rompernos, nos convertiremos en inútiles piezas de coleccionista.

4 abril 2010

A

Filed under: Amor,Lenguaje,Reflexiones — palabradehonor @ 12:55 pm

Alada. Así apareces al anhelarte, amor; al abrazarnos. Ambiciono; aspiro avaro a aproximarme apenas algo. Así aparento acrecentarme. 

Acariciarnos. ¡Ah, adoro acariciarnos! Ante actos así apunto alto. Aunque ansío acumular abundante ámbar ajeno, apetece, además, agitar adentro arrebatos, afecto, apoyo, admiración.

Ahorcaste al abandono.

Aceleraste al ánimo.

Antes acaso arrinconaba algo. Ahora, atrevido, amo apasionadamente.

22 marzo 2010

QUE NO ME LLAMEN BLASFEMO

Filed under: Amor,Reflexiones,Sueños — palabradehonor @ 11:19 am

Desde que te conocí, creo en ti sobre todas las cosas.

Drawing of a girl sitting on step

12 marzo 2010

UNA HORA SE PASA HASTA EN EL INFIERNO

Filed under: Drama,Reflexiones — palabradehonor @ 12:01 pm

21.37

Algo no va bien. Te mira con esos ojos incendiados, capaces una vez más de desbaratar el mecanismo de la quietud, y que solo tú conoces.

-¿Qué le pasa a este filete? Está más seco que el coño una monja.

-Lo he preparado como siempre, cariño.

-Pues está seco.

-¿Quieres que te fría otro?

-No.

-Déjalo en la encimera que ahora te frío otro.

-Que no, coño. Joder, ya ni para esto…

21.41

-¿Dónde has estado esta tarde? -te pregunta.

-En el mercado, y luego un rato con María.

-¿Con María? No me gusta que vayas con esa puta. ¿Por qué no se queda casa con su marido?

-Se separaron hace un par de semanas -dices tan bajito como te es posible.

-¡Joder! Si ya te lo decía yo. Su marido estaría ya hasta los cojones. No quiero que vuelvas a ver a esa puta, ¿me entiendes?

-Pero amor, somos amigas desde los dieciséis…

-Ni amor ni hostias, que no quiero que veas a esa tía…

22.03

Sales del baño y vas hacia el salón. Te sientas a su lado. Con el pecho afogarado y los antebrazos apoyados en los muslos observas el transcurrir flemático de las agujas del reloj. Fue un regalo de tu madre. Es un artilugio castigado por el paso del tiempo pero con el minutero tan afilado como el primer día. Capaz de cortar el aire en finas lonchas de congoja. Tu madre. Ojalá estuviera ella ahí ahora.

-Voy a acostar al niño -le dices.

-Ya tiene ocho años que se acueste él solo. Tú quédate aquí -te advierte con el índice a las seis. Haces caso omiso y te levantas.

22.12

Le pones el pijama a tu hijo. Le peinas el flequillo, con parsimonia. Quitas las arrugas al embozo y das un beso en la frente al pequeño. Ralentizas cada movimiento al máximo. Justo cuando vas a salir por la puerta tu hijo te llama.

-Mamá, ¿qué hace falta para ser novios?

-¿Por qué me preguntas eso?

-Porque una niña me ha dicho hoy que si queríamos serlo.

-Pues… -titubeas, o quizá intentas recordar-querer estar a todas horas con esa persona, por ejemplo.

-¿A ti te pasa eso también con papá?

-¿Qué pasa con papá? -interrumpe él a la entrada.

-Nada…tu hijo, que te quería dar las buenas noches.

22.23

-¿No te he dicho que te estuvieras conmigo?

Te toma con fuerza del brazo. Mucha más de la necesaria.

-Me haces daño.

-Siempre estás igual, joder. Haces lo que te da la gana. Todo el día por ahí en lugar de estar en tu casa, que es donde tienes que estar.

-Suéltame, por favor, que luego me quedan marcas.

-Pues tápate y no lo vayas enseñando por ahí -dice sin soltarte.

-Por favor…

Entonces algo atraviesa tu mirada. Ves los cuchillos Cruz de Malta que os dieron con los puntos del periódico. Quizá alargando el brazo consiguieses llegar. Él te da una bofetada y te estampas contra el suelo. Ésta ha dolido. Va hacia el salón y vuelve un par de minutos después con un paquete de tabaco. Vuelves a mirar el cuchillo por el rabillo del ojo.

-Desde mañana quiero que te quedes en casa. Ya echaré yo un par de horas más en el taller.

-Pero cariño…eso ya lo intentamos una vez y recuerda que no nos llega.

-Que el dinero lo gano yo, hostias. Siempre tienes que estar tocando los huevos.

-Antonio, necesitamos…

-Joder, ¡que te calles ya de una puta vez!

-¿Es que no piensas en tu hijo?

-¡Pero que cojones te pasa!

Has pulsado el interruptor, y ahora puedes sentir su miedo, y el tuyo. Intentas separarle, pero te ha agarrado por el cuello.

-Suelta…pero qué haces…

-¡A ver si aprendes, que me tienes hasta los cojones!

-Ahh…

-¡Que te calles!

-Me…me vas a matar.

Comienzas a sentir la falta de aire. Notas cómo flojean tus piernas. Quieres chillar, morder esas garras, romper a llorar. Pero no puedes. Si no te suelta la anoxia no tardará en producirse. Él sigue a lo suyo hasta que se abre la puerta de la cocina.

-Papá, ¿qué haces?

22: 35

-Acuéstate que mamá va en seguida -le dices después de secarte la cara.

-Mamá…

-Ve a la cama, cariño, por favor.

Ya veremos dónde le das las buenas noches mañana.

 

17 enero 2010

SENTIMIENTOS SUBALTERNOS

Filed under: Amor,Drama,Lenguaje,Reflexiones — palabradehonor @ 7:10 pm

90La CULPA son tres bolas de helado sabor miedo, lo siento y te recuerdo.

La DUDA te aleja de mi verdad.

La MENTIRA tizna de un penoso añil las ventanas con las que miras.

La SOLEDAD en compañía siempre destiñe sobremanera.

El ARREPENTIMIENTO  hace girar la rueda que oprime la nuca.

La FRUSTRACIÓN te permite arañar el fondo con la punta de los dedos para, finalmente, perecer ahogado.

LA TRAICIÓN es el acto más grave del ser humano.

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